COIN-EL POETA SIN MOTIVO

viernes, 10 de enero de 2020

POR SUS ÁRIDAS MEJILLAS






 
Por sus áridas mejillas,
van las lágrimas de prisa,
por humedecer la voz
de penas que se eternizan.

Las bocas, gritan y gritan,
ante el batallón de sordos
y los angelitos rubios,
gritan al cielo: ¡Socorro!

La inocencia se derrama
en una arena de fuego;
les acercan un mañana,
sin un hoy y sin un luego.

Solo las madres suplican,
y al cielo, locas se agarran;
y los cielos se limitan,
a decir: ¡Mostrad las garras!

El cielo, sin responder,
se anda llevando las almas,
que no aciertan a entender,
que el cielo les pida calma.

Las madres corren y corren,
van preparando sus armas
y sus vientres les responden,
con almas a los sin almas.

La paz se muestra en jirones;
es una paz propiciada.
La propician los bribones,
que ostentan tan dura cara.

Los simios de risas blancas
enseñan sus dentaduras;
mordisquean, mientras danzan,
la danza de la locura.

Y el hombre, sí, el hombre humano,
muestra sus ojos llorosos,
y es que, el gritar de los niños,
no les permite el reposo. 

miércoles, 1 de enero de 2020

¿A DÓNDE VAN LAS LÁGRIMAS?

 


¿A dónde van las lágrimas
si no van a la mar?
¿A dónde mis plegarias
si no van a tu altar?

¿A dónde los suspiros,
que se ahogan, no más?
¡No calles, oH, bien mío,
que estoy muriendo ya!

No es posible, amor mío,
en la mar tanta sal,
si esta amargura mía,
hasta allí no se va.

No es posible, amor mío,
que se pierda mi voz,
en los atrios del cosmos,
y no oigas mi voz.

No es posible, amor mío,
que suspire por ti,
y el sentirme perdido
no te conmueva al fin.

¡No es posible, no, no,
el morir sin vivir!

EN EL MAR, ERES PERLA





En el mar, eres perla,
en el cielo, lucero.
En la noche, la luna,
donde escribo: te quiero.

En la tierra, azucena,
cantinela en el viento.
En mi boca, poema,
y caricia en mi cuerpo.

En mi mente, delirio,
en mis ojos, desvelo;
porque seas eterna,
en mi alma, universo.

MI ALMA YA REPOSA




Mi alma ya reposa
sobre el tálamo tierno,
igual que una azucena
en los brazos del tiempo.

El tiempo me dio besos
de gozo y sufrimientos,
y, cada día, más joven,
se torna el sentimiento.

Acabará sus días,
sumida en el silencio.
Esperando al amante
que tornará de cierto.

No importa cuanto tardes;
ella te esperará,
Esperar no es tan duro,
cuando se espera en paz.

Mi alma sosegada
te esperará, Señor.
Te tengo preparado
mi pobre corazón.

Mi corazón ajado
te dispongo, Señor.
Será dulce morada,
por siempre tu, mansión.

HE APRENDIDO A NADAR



  


 
He aprendido a nadar
sobre las olas de tu cuerpo.
En el cielo de tus ojos
he dejado mis sueños.
En el viento de tu pelo,
el más cálido viento,
he dejado prendido,
todo el amor que siento.
Lo vivido, mi amor,
he dejado en tus pechos;
me he quedado tan solo
que vivo casi muerto.
Volveré por las cosas
que deje en tu cuerpo.
en tu boca, mi rosa,
aún perviven mis besos,
y en tu mente, mi diosa,
que aún habito, presiento.