He aprendido a nadar
sobre las olas de tu cuerpo.
En el cielo de tus ojos
he dejado mis sueños.
En el viento de tu pelo,
el más cálido viento,
he dejado prendido,
todo el amor que siento.
Lo vivido, mi amor,
he dejado en tus pechos;
me he quedado tan solo
que vivo casi muerto.
Volveré por las cosas
que deje en tu cuerpo.
en tu boca, mi rosa,
aún perviven mis besos,
y en tu mente, mi diosa,
que aún habito, presiento.

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